La necesidad de involucrar al sector universitario en el camino hacia ciudades inteligentes - Perspectiva de un nuevo ingeniero
9 junio 2021 por Valeria Santos
Una gran parte de los problemas que enfrentan las ciudades modernas son, sustancialmente, problemas de ingeniería: tenemos centros urbanos creciendo sobre las bases de una pobre infraestructura, planificación y control, siendo estos mismos centros el espacio donde se pretende ocurra el desarrollo socio-económico de un país.
Pero el verdadero desarrollo se vuelve tangible cuando los ciudadanos tienen acceso a sistemas de salud, educación, movilidad, energía y telecomunicaciones confiables y sostenibles.
Dicho esto, los ingenieros tienen la tarea de involucrarse en resolver los desafíos sociales que se acrecientan en el contexto mundial actual, dentro de la "era digital". Desde el cambio climático hasta la rápida urbanización, los problemas ameritan que el ingeniero se vuelva un profesional cada vez más interdisciplinario, capaz de abordar estas necesidades con las habilidades intrínsecas de la profesión, así como nuevas habilidades obtenidas gracias a un profundo entendimiento de su comunidad.
Quien se prepara para ejercer la ingeniería se halla en una coyuntura donde debe replantearse la manera en que imagina el futuro de su ciudad y redirigir su trabajo hacia el diseño de soluciones que integren la tecnología como herramienta para mejorar su calidad de vida y la de sus vecinos.
Qué son las ciudades inteligentes
Las smart cities son un ejemplo de integración de la tecnología, en el amplio sentido de la palabra que incluye conocimientos y técnicas, para mejorar el bienestar de los habitantes de zonas urbanas. Estas incorporan el área de la información y las telecomunicaciones en sistemas que monitorean la ciudad y ofrecen respuestas prácticas.
La compañía IBM visualiza el concepto bajo tres palabras clave: interconexión, instrumentación y conocimiento [3]. Así, las ciudades inteligentes son aquellas que cuentan con sistemas de recolección de datos en tiempo real sobre las variables asociadas al entorno mediante sensores físicos y herramientas virtuales; información que a su vez se utiliza para mejorar procesos, organizaciones e industrias.
En términos generales, puede decirse que una smart city logra satisfactoriamente el aprovechamiento de la tecnología digital para introducir cambios positivos al mundo físico en el que se desenvuelve el ciudadano.
La monitorización integral de infraestructura urbana permite optimizar recursos y planificar el mantenimiento preventivo.
La genialidad detrás de una ciudad que monitorea toda su infraestructura —incluyendo edificios, carreteras, puentes, trenes y subterráneos, aeropuertos, entre otros— y sus servicios como agua, energía y comunicaciones, es que de esta manera logrará optimizar el uso de recursos y planificar operaciones de mantenimiento preventivo al servicio de sus habitantes [2].
El rol del ingeniero
Esta idea está sustentada gracias al alcance de métodos de analítica, modelado y optimización. Es aquí donde entra en juego el rol del ingeniero, pues su formación académica le permite aportar cambios a la manera en que la ciudad gestiona sus recursos.
Este contribuye con sus conocimientos en áreas como matemática y estadística, programación e informática, análisis espacial y visualización cartográfica, entre otras. Sin embargo, esta dimensión de conocimientos debe ir acompañada de un fuerte compromiso social, para que puedan traducirse en herramientas útiles y soluciones personalizadas para cada ciudad.
La brecha entre la universidad y las ciudades inteligentes
Un gran obstáculo en el camino hacia las ciudades inteligentes es la falta de alineación entre este concepto y la educación superior. Existe la necesidad de acortar la brecha entre las habilidades que los estudiantes de ingeniería obtienen en la escuela y las habilidades que sus comunidades demandan.
El nuevo ingeniero cuenta con las bases teóricas técnicas que la educación tradicional le brinda, pero debido a la naturaleza de los programas de estudio, suele perder la oportunidad de explorar el contexto social en el que vive.
La formación multidisciplinaria es clave para que los futuros ingenieros respondan a los retos de las ciudades inteligentes.
De la misma manera que en una ciudad inteligente ningún sistema opera aislado, la educación no debe desconectarse de su entorno ni de los temas en vanguardia en el mundo. Si a un ingeniero en formación, en el año en el que vivimos, no se le habla de la necesidad de atacar el problema del desenfrenado crecimiento poblacional, por ejemplo, se está cometiendo un error y se está incrementando aquella brecha entre lo que se tiene y lo que se requiere.
Cómo alinear la educación superior con las ciudades inteligentes
La solución es que la educación superior se alinee con los intereses locales de construir ciudades inteligentes. ¿Cómo? Permitiendo a los estudiantes trabajar en equipos multidisciplinarios y enseñando al ingeniero a desenvolverse en un campo donde se intersecan la arquitectura, el diseño urbano y la política pública.
Premiando la investigación y el desarrollo de soluciones propias e innovadoras. E incluso simplemente invitándolo a reflexionar y obtener un entendimiento integral de su rol como profesional dentro de su país.
Las universidades son grandes incubadoras de conocimiento y este es el gran factor de cambio de la sociedad. Una situación ideal sería que quien recién obtiene un título profesional conozca el valor que aportará a su entorno y cómo lo hará.
Para ayudar al ingeniero en este proceso, se le debe enseñar a identificar problemas y oportunidades en asignaturas tan tempranas como Introducción a la Ingeniería, hasta proyectos finales como el Trabajo de Fin de Grado, donde visualicen y conceptualicen soluciones y aborden temas dentro de las tecnologías emergentes. La creatividad es un factor impulsor de las ciudades inteligentes y, viceversa, una ciudad inteligente crea el ambiente ideal para una clase emergente de profesionales creativos.
Referencias
- Cosgrave, E. (2018). The Smart City: Challenges for the Civil Engineering Sector.
- Hall, R. E. (2000). The vision of a smart city.
- Harrison, C. et al. (2010). Foundations for Smarter Cities. IBM Journal of Research and Development, 54(4).
- Kurniawan, F. et al. (2019). Promoting smart city research for engineering students.
- Macromedia University of Applied Sciences. (2021). Study Smart City Design.
- Nam, T. (s.f.). Conceptualizing Smart City with dimensions of technology, people and institutions.
- University College London. (2020). Smart Cities and Urban Analytics Master in Science.
Valeria Santos — vsantos@innotica.net — LinkedIn