Adaptando la ciudad al siglo XXI - Smart cities, una necesidad real
15 enero 2016 por Jonny Cabrera
Smart cities, una necesidad real
Las ciudades históricamente han definido a las sociedades a lo largo y ancho de nuestro planeta. Plantear una definición exacta es una tarea compleja, puesto que está sujeta a diversas interpretaciones; sin embargo, como ejercicio es posible describirlas para así darle sentido a un entorno en el cual millones de personas hacen vida diariamente.
"La ciudad es una realidad física, tangible. Pero también es, inequívocamente, una construcción social: es el proyecto de una sociedad, de un lugar y un momento determinado, con su ideología, su cultura, su ética y sus valores, sus relaciones sociales en interdependencia con una economía siempre compleja." [1]
Los primeros asentamientos permanentes se remontan a más de cinco mil años. Originalmente fueron estructuras sencillas que ayudaron a solventar necesidades puntuales, que luego dieron paso a centralizar tareas como ocupaciones especializadas, comercio, recolección de alimentos e influencia territorial.
A medida que dichos asentamientos se fueron fusionando surgieron las primeras ciudades, que con el paso del tiempo crearon estructuras sociales más complejas, lo cual a su vez dio pie a las primeras civilizaciones e imperios.
El crecimiento urbano impone nuevas exigencias sobre los servicios y la infraestructura de las ciudades.
Actualmente las ciudades marchan al ritmo que imponen los centros financieros, comerciales e industriales sobre los cuales se desarrolla la gran mayoría de actividades que se llevan a cabo diariamente. Esto hace que las demandas de servicios que cubran las necesidades generadas por estos conglomerados poblacionales vayan en aumento año a año.
No es ofrecer solamente un trabajo, sino también mejorar los servicios básicos que garanticen una mejor calidad de vida. Energía, manejo de residuos urbanos, transporte, vialidad, gestión del agua y comunicaciones son solo algunos de los problemas actuales que presentan nuestras ciudades: ningún país del mundo escapa a estas problemáticas.
La única solución pasa por renovarse y hacer una gestión eficiente basada en la información diaria que se genera en cualquier urbe.
Ciudades inteligentes
Mirando hacia el futuro, cada vez se hace más importante el concepto de smart city o ciudad inteligente. Al igual que ocurre con la ciudad misma, su definición es difusa; pero de acuerdo con Mathieu Paumard, "una ciudad inteligente se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas y de los propios habitantes, tanto en el plano económico como en los aspectos operativos, sociales y ambientales." [2]
Es imperativo que las acciones a tomar en la reforma y conceptualización de las ciudades tengan en cuenta la integración de las tecnologías de la información para interactuar, monitorizar y gestionar de forma eficiente los distintos subsistemas que confluyen dentro de este nuevo concepto, y así adaptarse a este nuevo siglo que apenas comienza.
Las necesidades existentes son conocidas de sobra por todos; las soluciones ya están a la mano. Para pasar de un concepto que suena utópico a la realidad es necesario el conocimiento, la experiencia adquirida, una inversión y, sobre todo, voluntad política para dar ese salto requerido. No es solo una cuestión de marketing: o se evoluciona o se mantiene la espiral desenfrenada de consumo de recursos actual.
El gran consumidor de energía
El alumbrado público y las redes de comunicación representan una parte significativa del consumo energético urbano.
Las tecnologías de control estándar disponibles en la actualidad permiten llevar a cabo las reformas necesarias para lograr el cambio. La escalabilidad de los sistemas es la clave que permite la elaboración de planes de inversión a corto, mediano y largo plazo.
Es posible definir los subsistemas que se quieren abordar —alumbrado público, CCTV, semáforos, seguridad ciudadana, sistemas de riego, entre otros— para generar una propuesta de monitorización, control e integración bajo una plataforma única, con la cual se evita caer en el problema de trabajar con múltiples plataformas de supervisión.
El trabajo a realizar debe comenzar en la etapa de diseño de las reformas que se van a afrontar; solo con prever una preinstalación para control ya se logra un paso importante. Además, se debe exigir a la ingeniería que trabaje con protocolos de comunicación abiertos, con los cuales se garantiza que ninguna administración quede atada a una marca, productos o empresa de mantenimiento en particular.
La libertad de decisión y acción es la pieza fundamental de los sistemas estándar —LonWorks, KNX, BACnet o IP— sobre los cuales deben levantarse las soluciones particulares que permitirán adaptar las ciudades al concepto emergente de ciudad inteligente.
Los beneficios no son solo energéticos. A nivel de mantenimiento, permiten conocer en tiempo real cuándo y dónde se roba cableado, cuándo y dónde se roba electricidad pública, establecer el mantenimiento predictivo y preventivo como norma, y realizar aprovisionamiento de material con anticipación para hacer frente a ciclos de renovación.
En definitiva, se logra cuidar las inversiones realizadas y dotar al sistema de alumbrado público de voz, para conocer en todo momento cómo se encuentra.
Un reto multidisciplinar
Adaptar una ciudad al concepto de ciudad inteligente es un reto. La complejidad radica en poder coordinar los esfuerzos en la dirección adecuada; hace falta contar con recurso humano capacitado en estos conceptos para que brinde la asesoría técnica que se requiere.
También es necesaria la inversión no solo pública sino también del sector privado, que puede abrir nuevos modelos de negocio sobre los servicios a integrar. En definitiva, un trabajo multidisciplinar en conjunto que es necesario para lograr el objetivo de contar con ciudades más eficientes.
Referencias
- Definición de ciudad como construcción social — fuente no especificada en el original.
- Mathieu Paumard — definición de ciudad inteligente.