¿Por qué emprender en Venezuela?
2 mayo 2016 por Jonny Cabrera
Emprender no es solamente una palabra en el vocabulario utilizada para describir una actividad o una acción particular, tampoco es una solución mágica por medio de la cual desaparezcan sus problemas económicos, mucho menos significa ser anárquico y hacer lo que uno quiera.
Emprender también es golpearse duro con el muro transparente de la realidad. Significa salir de la zona de confort que para muchos es el vivir del quince y último, es aprender a vivir bajo incertidumbre, es luchar por conseguir tu primer cliente, es explicarle a todo el mundo tu idea de negocio.
Es abrazar un estilo de vida muy demandante, trabajar muchas, pero muchas horas, son momentos de frustración o estrés y en la mayoría de los casos significa fracasar una o varias veces.
Emprender, al final del día, es hacer algo que realmente te gusta, es aprender siempre de cada situación, es intentarlo nuevamente, es conquistar tus miedos profesionales y personales. Es aprender a manejar tus finanzas, es mirar hacia atrás y con satisfacción ver hasta dónde has llegado, es imaginar hasta dónde quieres llegar, es formar lazos y preocuparte por las personas que te acompañan en el viaje.
Es lograr ser muy disciplinado. Es el trabajo más difícil del mundo, pero el más satisfactorio.
Lo anterior describe en pocas pinceladas la actividad de emprender. Esto es algo que más o menos se repite en cada historia: siempre se conocen los casos de éxito, porque en definitiva es la cara bonita. Sin embargo, poco se habla de todo el trabajo que hay tras ese éxito, o simplemente no se comenta nada sobre los casos de fracaso.
Por mucha información que se consuma sobre las características que pueda tener un emprendedor de éxito, todo aquel que pueda y lo quiera intentar debería probar emprender alguna vez en su vida. En muchos casos puedes a nivel personal intuir si cuentas con características que pueden ayudarte en esa ardua tarea, pero hasta que no sales al ruedo, no conocerás realmente tu potencial.
El esfuerzo del trabajo diario será el filtro real que finalmente te indique si tienes madera o no.
Carencias vs. oportunidades
En un país normal es muy fácil probar y, si las cosas no salen bien, puedes intentarlo nuevamente o simplemente volver a un trabajo estable. Pero, ¿qué tan difícil es intentar esta actividad en Venezuela? ¿Por qué hacerlo?

Para nadie es un secreto la gran crisis política, económica y sobre todo social que azota a nuestro pequeño gran país. Cada quién interpreta la situación en base a muchos factores y al final decide si quedarse y sobrevivir o emigrar e intentar buscar fortuna en otro país.
Ambas opciones son válidas, y habiendo estado en ambos lados de ese espejo, se debe decir que no es nada fácil ir por un camino u otro.

Es fácil decir que a grandes crisis grandes oportunidades, pero no está muy alejado de la realidad.
Arrancar un negocio a día de hoy en Venezuela es extremadamente complicado: desde lo más sencillo, que es constituir una figura jurídica, hasta cosas más complejas y vitales como contratar personal o cobrarle a un cliente. La seguridad jurídica no existe, la inflación por las nubes y la inseguridad desbordada no son un panorama nada alentador.
Ahora bien, si todos están abandonando el barco llamado "Venezuela", ¿por qué aún hay algunos que lo intentan?
Venezuela se ha caracterizado por ser un país de comerciantes que viven de la importación. La industria, fuera de las áreas de petróleo, gas o relacionadas con la minería, ha sido muy incipiente.
El problema está en que actualmente no hay dinero para importar y la materia prima para la industria es muy escasa. Por ello solo toca innovar, a nivel de servicios y productos.
Por eso lo intentamos: porque nos hemos convertido en un país con exceso de necesidades y cada vez menos gente preparada que logre cubrirlas. Por este motivo las oportunidades se van presentando de a poco y cuando menos te lo esperas.
Por ello, consolidar una marca, hacer un nombre y crear una reputación de buen trabajo es lo mejor en estos tiempos que vivimos.
Algún día tendré mi empresa…

Tiempos más estables volverán, la inversión regresará, podrá ser más fácil comenzar. Venezuela se volverá un caso de estudio por miles de motivos, pero una oportunidad como la que se presenta a día de hoy es equivalente a conseguir un tesoro.
Tal vez en el futuro sea muy tarde para montarse en la ola. Los riesgos hay que saber calcularlos, pero actualmente, ante la escasez integral que vivimos, es muy posible conseguir la oportunidad dorada que permita crecer y desarrollar tu negocio en un mediano plazo y alcanzar niveles que en cualquier otro lugar del mundo serían imposibles al menos durante una vida.
Es necesario romper los esquemas convencionales y enfocarse en los elementos que agreguen valor y permitan que seas diferente a tu competencia, aprender a ganarse y tratar a los clientes. Se deben diversificar los modelos de negocio en busca de captar nuevas oportunidades.
Cuando todo está en tu contra, solo una estrategia flexible pero alineada a la visión que se tiene será la que permita, primero, sobrevivir la crisis y, segundo, consolidarse en el país como referente en el sector que estén desarrollando.
Para cerrar: un trabajo estable siempre estará allí, esperando por alguien que cubra la vacante. Sin embargo, las oportunidades no esperan; están latentes, esperando por ti o por cualquiera que tenga la suficiente visión de ubicarlas entre esa calima densa que cubre de momento el país.
Soñar y dedicarse a cumplir con una meta no es imposible. El renacimiento y el crecimiento de nuestro país dependerá de que la mayoría se atreva a emprender y recuperemos la confianza de que en Venezuela sí es posible.