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El crecimiento de las ciudades y la demanda de recursos

1 agosto 2016 por Moises Hernández

La sociedad actual se enfrenta a unos retos que amenazan con cambiar el mundo tal como hoy lo conocemos. Los avances tecnológicos marcan la pauta de este crecimiento acelerado en la ya denominada "Era de la Información".

Las nuevas tecnologías de la comunicación permiten conectarse rápida y económicamente con la mayor parte del globo. Esta disponibilidad de tan rica y variada información, así como la enorme capacidad de generación, transmisión y almacenamiento de datos han provocado una revolución tecnológica que está cambiando los hábitos diarios y las relaciones interpersonales.

Las redes sociales se convierten en una nueva plataforma para relacionarse y una nueva forma de entender la vida que afecta directamente a las relaciones humanas, comerciales, laborales y económicas.

Ciudad conectada con redes de datos y tecnología urbana La conectividad transforma la manera en que habitamos y gestionamos las ciudades.

Cambio de hábitos, nuevos retos

Estos cambios que se están conformando en la sociedad actual se ven reflejados directamente en los hábitos de consumo. Existe una necesidad de comunicarse y expresarse para lo cual precisamos estar conectados.

Esto requiere de un esfuerzo económico importante para adquirir los equipos y adaptarnos a esta tecnología que no cesa de avanzar, y por lo tanto supone una inversión constante para todos los sectores: a nivel personal, corporativo e institucional.

La sociedad no deja de transformarse. La ciudad, nuestro entorno, también tiene el reto de adaptarse. La transformación de nuestro entorno inmediato se convierte en un objetivo prioritario para lograr la máxima conectividad, convertirse en una interfaz amigable y segura, y permitir profundizar en las relaciones de cualquier tipo.

Esto, sin duda, aún es un desafío, pero también es una oportunidad para pensar, diseñar y generar espacios concebidos de manera que la interacción entre los usuarios sea libre, instantánea y espontánea.

Estas oportunidades se presentan en el hogar, en el trabajo, y por supuesto, en la calle y en los espacios públicos. Nuestro entorno físico debe adaptarse y reflejar estos cambios en el modo y en el medio de comunicarnos.

Ha de ser reconocible y compatible, y debe tener la libertad de interactuar con nuestro entorno virtual automáticamente de manera que estén siempre sincronizados.

Las smart cities y la conectividad

Vista aérea de una smart city con infraestructura conectada Las ciudades inteligentes integran tecnología y sostenibilidad para optimizar recursos.

Estos nuevos avances tecnológicos plantean otra manera de entender el hogar, el trabajo y la ciudad; las relaciones definen los nuevos retos de la sociedad. Conceptos como smart grid, smart cities, ciudades sostenibles, mundos virtuales, empleos virtuales, moneda digital o Bitcoin ya son un hecho y marcan el camino a seguir.

Sin embargo, el desarrollo de todas estas tecnologías ha generado un incremento de la demanda de energía eléctrica. La conectividad de la sociedad requiere energía, y esta tiene un alto precio, tanto económico como ambiental.

El 71% de la producción global de energía se basa en el uso de combustibles fósiles, siendo tan solo el 14% proveniente de fuentes de energía renovables y el 15% de la energía nuclear. El calentamiento global debido a las emisiones de gases de efecto invernadero está provocando un cambio en los patrones del clima.

El cambio climático y sus consecuencias se yerguen como la mayor amenaza a la que se enfrenta el hombre y las especies. La emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero es producida por los principales sectores económicos, donde destaca la producción y suministro de energía con un 26%, le sigue la industria con un 19%, la deforestación con un 17%, la agricultura con un 14%, el transporte con un 13%, las viviendas y edificios comerciales con un 8% y el tratamiento de residuos y aguas servidas con el 3% restante.

Efectos del consumo desproporcionado

Resalta el hecho de que los 7 países más ricos y más industrializados sean los responsables de más del 72% de las emisiones. Venezuela se encuentra en el puesto 28 de la lista de los países emisores con 55.017 toneladas de carbono anuales. El venezolano emite un promedio de 1,67 toneladas de carbono al año.

Gráfico de emisiones de carbono por país Distribución de emisiones de carbono por país según datos globales.

Además, Venezuela es el mayor consumidor de energía per cápita de toda Latinoamérica, con un consumo de 4.179 kilovatios por hora por habitante (kWh/hab). Estas cifras aumentan cada año.

El porcentaje de población urbana en Venezuela alcanza el 90%. Desde el año 2000 al 2011 la población aumentó en más de 4 millones de personas. Este ritmo de crecimiento es difícil de absorber por las ciudades, carentes de suficientes infraestructuras, lo que aumenta la presión y el consumo desmedido de los recursos, especialmente energía y agua.

Esta realidad, que se repite a lo largo de los países en desarrollo, convierte el planteamiento de la ciudad como sistema lineal en inviable e insostenible. Ese espacio de crecimiento permanente en consumo de energía, materiales, alimentos y agua es hoy objeto de una revisión crítica, ante el carácter finito de los recursos naturales.

El apetito de las ciudades por la energía es voraz; en ellas se consume:

  • El 82% de la producción de gas natural.
  • El 62% de todo el carbón.
  • El 63% de todo el petróleo.
  • El 72% de toda la energía renovable, sin incluir la biomasa (leña).
  • El 24% de toda la biomasa.

Riqueza, urbanización y uso de la energía crecen de forma simultánea: las regiones con más riqueza son las más urbanizadas y es donde se consume más energía per cápita. Ante estas perspectivas se reorienta el concepto de la ciudad hacia un sistema circular, en el que se minimizan los inputs, se reutilizan los productos y subproductos maximizando la eficiencia en el uso de la energía y reduciendo las emisiones y los residuos.

En la práctica, las emisiones pueden ser controladas mediante políticas públicas en:

  • El uso de la energía en los edificios.
  • Los modos de transporte.
  • Las emisiones del crecimiento urbano.
  • El manejo y disposición de desechos.
  • El control de la deforestación.

La clave para reducir las emisiones se encuentra en la gestión de la demanda energética que hagan los gestores de las ciudades. Las reducciones de emisiones de menor coste y mayor impacto se pueden lograr optimizando el consumo en edificios, en transporte y en suministro eléctrico.

Reflexión final

Queda claro que arquitectos, planeadores, ingenieros y promotores también son responsables en gran medida de dar forma a la ciudad. Tenemos la capacidad de afrontar este reto teniendo en cuenta los cambios que se están produciendo y las nuevas y cada vez más exigentes demandas por parte de la sociedad y del clima.

Necesitamos una ciudad capaz de abordar los retos ambientales, sociales, económicos y culturales del desarrollo sustentable, transformándose para adaptarse a tales retos.

Ciudad sostenible del futuro con arquitectura verde e integración tecnológica El diseño urbano sostenible es clave para afrontar los retos ambientales y sociales.

Moisés Hernández

Escrito por:

Moises Hernández

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