Gestión de proyectos: Metodologías tradicionales y marcos de trabajo ágiles
29 julio 2020 por Lisgrett Bellorin
A lo largo de nuestra carrera profesional nos hemos enfrentado a la creación y desarrollo de proyectos. Bien sea a pequeña, mediana o gran escala, todos tienen objetivos determinados, siempre con la finalidad de satisfacer una necesidad del entorno en el cual se mueven las organizaciones, caracterizado por la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad de las condiciones.
El hecho de que las empresas tengan que hacer frente a las características ya mencionadas ha propiciado que los equipos de trabajo que las conforman den respuestas oportunas ante el cambio, se orienten hacia los resultados, fomenten el trabajo en equipo y colaborativo, y mantengan la innovación constante durante la gestión de cualquier tipo de proyecto.
Para ello se apoyan en el uso y manejo de diferentes herramientas que pueden estar basadas en metodologías tradicionales, marcos de trabajo ágiles o metodologías híbridas, de acuerdo a lo que el proyecto a desarrollar necesite.
¿Qué es una metodología y qué es un marco de trabajo?
Una metodología es un conjunto de prácticas que se deben seguir de acuerdo a lo establecido en una guía u hoja de ruta, creando estándares de cumplimiento — en la mayoría de los casos muy estrictos — que garantizan la efectividad y pueden auditarse de manera sencilla.
Por su parte, un marco de trabajo podría definirse como el conjunto de recomendaciones prácticas creadas por expertos en ámbitos específicos, dejando un espacio para la adaptación, siempre con miras a garantizar la efectividad y cumplir con las necesidades por las cuales fue concebido el proyecto.
Visión general de la gestión de proyectos con metodologías tradicionales y ágiles.
Conociendo estas definiciones, es posible que surja la siguiente pregunta: ¿qué metodología has implementado en los proyectos en los cuales has participado?
Un proyecto pudo haber sido ejecutado de manera secuencial, es decir, desarrollando una fase que tenía que ser terminada antes de continuar con la siguiente, entregando al finalizar cada etapa una serie de documentación que respaldara que se realizaron satisfactoriamente todas las tareas involucradas. En ese caso se habría implementado una metodología tradicional.
Por otro lado, quizás en otros proyectos no fuimos tan rigurosos y fomentamos la mejora continua a través de iteraciones que permitieran a todos los interesados conocer el avance del proyecto e incluso plantear a tiempo cambios o mejoras, sin necesidad de llegar a la entrega final para que todas estas ideas fueran escuchadas. En ese caso se habría implementado un marco de trabajo ágil.
¿Cuándo implementar cada uno?
Todo dependerá del contexto en el cual la organización y el proyecto en cuestión se estén desarrollando. Una empresa cuya experiencia en gestión de proyectos esté basada principalmente en metodologías tradicionales podría encontrar resistencia al momento de incluir un marco de trabajo ágil, ya que esto implica una transformación organizacional que exige fomentar la innovación constante y la autogestión de los miembros del equipo.
Sería conveniente para las organizaciones y sus profesionales tomar en cuenta que el PMI® (Project Management Institute) — uno de los principales exponentes de las metodologías tradicionales y responsable de elaborar y distribuir la Guía del PMBOK® — ha incorporado en los últimos años la agilidad como un complemento en el desarrollo de los proyectos.
La agilidad se incorpora como complemento a las metodologías tradicionales de gestión.
¿Qué es la agilidad?
Es la capacidad de crear y responder al cambio con la finalidad de obtener ganancias en un entorno empresarial turbulento.
La agilidad es una cualidad; como tal, debe ser una meta que se tiene que tratar de alcanzar, sin olvidar que una vez alcanzada se debe mantener el compromiso de conservarla.
Una organización ágil mostraría apertura ante nuevas ideas, fomentaría espacios para la innovación constante y buscaría siempre entender y cubrir las necesidades del cliente, focalizando sus esfuerzos en la satisfacción del mismo.
¿La agilidad puede aplicarse en diferentes tipos de proyectos?
En lo particular desconocía que las metodologías ágiles podrían aplicarse a otros campos que no fuesen el desarrollo de software. Si bien fueron creadas en un principio para ser implementadas en esa área, hoy cubren muchas especialidades más, llegando incluso a ser utilizadas en el campo de la publicidad, por ejemplo.
La respuesta es sí. La agilidad va más allá del desarrollo de software: es una cultura, una forma de pensar, salir de los patrones tradicionales sin descuidarlos ni dejarlos a un lado. Un buen equilibrio de ambos mundos podría ser una de las principales características de los profesionales del futuro — o mejor dicho, de los profesionales de hoy.
En un mundo en constante cambio y evolución, donde no hay garantías, sería inútil intentar permanecer estáticos. Personalmente, encontré en la agilidad esa capacidad de adaptación, inspección y transparencia.
"Siempre yendo para adelante. No porque detrás venga gente, sino porque ya hay mucha gente delante de nosotros." — Créditos a quien corresponda.
Lisgrett Bellorin lbellorin@innotica.net LinkedIn
Referencias bibliográficas
- Serie de seminarios gratuitos dictados por la empresa IT Service: "Principios de entrega de proyectos" (instructor: Edgar Rojas); "Diferencias entre Agile – Agilismo – Agilidad" (instructor: Pablo Andrés Loyola); "SCRUM, framework o metodología" (instructor: Ricardo Nieto); "Agile en un mundo VUCA" (instructor: Ricardo Nieto); "Glosario ágil" (instructor: Pablo Andrés Loyola).
- The Scrum Map — guía gratuita
- Video de YouTube