La necesidad de automatizar y contar con edificaciones sostenibles
25 septiembre 2017 por Jonny Cabrera
La imagen mental que la gran mayoría tiene sobre cómo será la vida en un futuro no muy lejano incluye ciudades modernas, interacción con tecnología, vehículos eléctricos, robots ayudantes; en fin, características utópicas que tal vez para algunos sean solo ciencia ficción. Sin embargo, como se va demostrando con los últimos avances en distintos campos de la tecnología, se va apuntando hacia esa dirección.
Ciudades modernas que integran tecnología y sostenibilidad.
A nivel mundial se coordinan esfuerzos entre diferentes disciplinas (científicas, ambientales, tecnológicas, legislativas, etc.) para acercarnos a ese futuro. En gran medida se debe a que si continuamos por la vía en la que vamos, nuestros problemas como sociedad no harán más que incrementarse hasta llegar a un fatídico punto de no retorno.
Existen alternativas a la realidad que a día de hoy nos aqueja. Una de ellas va tomando forma cada vez más: ser sostenibles. Esta es la punta de lanza de las smart cities.
La sostenibilidad implica ser más eficiente, satisfacer las necesidades consumiendo menos recursos, autogenerar lo que se consume (alimentos, energía) y ser respetuoso con el entorno; es decir, mantener la estabilidad de un modelo a lo largo del tiempo. Esto, mezclado con el mundo de la tecnología, las comunicaciones y una importante componente social, es lo que define el concepto de una smart city.
A día de hoy los pasos son pequeños, pero con la voluntad adecuada el cambio se puede generar.
Edificaciones sostenibles
Bajando un nivel adicional nos encontramos con las edificaciones, sin distinción entre residenciales, de uso comercial o de esparcimiento. Estas son los epicentros de nuestra vida cotidiana; la gran mayoría de nuestras actividades se lleva a cabo en la vivienda, el centro educativo o el trabajo.
Actualmente es posible lograr que dichos edificios sean sostenibles. Existen normativas que rigen su verificación e incluyen un puntaje, como por ejemplo la certificación LEED (www.usgbc.org/leed).
Hay una serie de requisitos para poder optar a contar con un edificio de estas características. Sin embargo, entre los más fascinantes por todas las posibilidades que abre está la automatización del mismo.
El papel de la automatización
La automatización permite controlar y monitorizar cada sistema del edificio.
Todo lo que se mide puede ser controlado; por ello, automatizar permite llegar a los mínimos detalles de cualquier sistema. Las posibilidades son múltiples, puesto que cuando algo no puede ser controlado directamente, puede ser integrado para priorizar la monitorización y el mantenimiento preventivo sobre el correctivo.
Emplear protocolos abiertos garantiza la interoperabilidad de la instalación y elimina futuros problemas para los propietarios o administradores, ya que no quedan atados a una empresa particular que los ahogue con contratos de mantenimiento prohibitivos o equipos exclusivos.
Hacia el edificio verdaderamente inteligente
Todo lo anterior describe las ventajas de contar con un edificio automatizado. No obstante, esto es solo la primera piedra de muchas que hacen falta colocar. La automatización actual, aún en su gran mayoría, depende de la interacción humana para la toma de decisiones.
El siguiente paso hacia el que la industria va a migrar es la recolección de datos y el trabajo con ese Big Data, para alimentar a sistemas expertos que tomen decisiones basadas en la experiencia acumulada y en escenarios predefinidos. Estos sistemas deben ser una capa adicional sobre los software de gestión y supervisión ya implementados en edificios automatizados. De esta forma, un edificio sí podrá decir que es verdaderamente inteligente.
El desarrollo del IoT (Internet of Things) ha acelerado la necesidad de manejar grandes cantidades de datos, los cuales por sí solos no representan gran cosa. En cambio, cuando se organizan y tratan adecuadamente, permiten realizar una minería de los mismos que habilita a sistemas avanzados de inteligencia para procesar información, tomar múltiples decisiones y actuar sobre los sistemas del edificio.
La realidad en Venezuela
En Venezuela ya existen edificios certificados LEED y otros en proceso de certificación.
La gran pregunta que todos deben hacerse es: ¿es posible en Venezuela implementar estos conceptos? La respuesta es muy sencilla: sí. En el país ya existen experiencias de esta índole y cada vez se escucha más la necesidad de los constructores por conocer qué tecnologías pueden implementar, no solo desde el punto de vista tecnológico sino también de gestión de sus obras. En ese caso concreto, la metodología BIM va sumando enteros.
En Venezuela existen 2 edificios certificados LEED y 15 actualmente en proceso de certificación. Sumado a eso, cada vez son mayores las necesidades de automatizar para reducir los costes derivados de la operación y mantenimiento.
Esto no es una moda. Generalmente, un edificio es una inversión y siempre se buscan elementos diferenciadores que la hagan más atractiva para sus potenciales compradores.
Por ello, la discusión no debe ser por qué automatizar, o si el edificio debe ser sostenible. Más bien, ya debemos hablar en términos de cuál edificio es más sostenible y qué ventajas competitivas ofrece sobre otro. Esto será lo que determine la balanza en los años por venir, porque de no ser así, esa imagen idílica del futuro nunca la llegaremos a alcanzar.
Artículo originalmente publicado en la Revista de la Cámara de Comercio e Industria Venezolano-Alemana CAVENAL AHK Venezuela.