Sostenibilidad y eficiencia energética: una respuesta a la crisis
15 febrero 2016 por Moises Hernández
Un interior sostenible nace como respuesta a la preocupación y a la sensibilidad de los usuarios por crear un espacio habitable, saludable, que se encuentre en armonía con el ambiente.
En él priorizamos el uso de los materiales naturales y reciclados, preferiblemente de la región, haciendo especial énfasis en optimizar el consumo de la energía, minimizar el impacto ambiental del diseño y reducir al máximo nuestra huella ecológica en el planeta.
La preocupación por el deterioro ambiental del planeta ha puesto en el punto de mira al diseño ecológico, siendo, desde hace ya unos años, una de las tendencias de diseño más influyentes a seguir, convirtiéndose para unos en un estilo de vida y para otros muchos en una fuente importante de negocio.
Los criterios a considerar en la elaboración de cualquier proyecto ya no son únicamente aspectos económicos, tecnológicos, constructivos y/o estéticos. La alta demanda y el encarecimiento de la energía, y los problemas ambientales derivados de una sociedad derrochadora —donde ya en muchos lugares cuentan con normativa ambiental rigurosa— obligan a la revisión del modo de planificar y diseñar habitual.
Esto expone los costos de operatividad y de mantenimiento, anteriormente algo secundario, como aspectos clave y prioritarios para lograr un diseño eficiente con una visión holística e integradora que responda a los nuevos desafíos ambientales que se avecinan.
Se necesitan respuestas con un enfoque integral, a largo plazo, donde prime la eficiencia energética, la sustentabilidad y el sentido común.
Definición de espacios
El espacio interior se irá definiendo a medida que se van conociendo los requerimientos térmicos, de iluminación y de ocupación de cada ambiente. A su vez, se deben ubicar los ambientes en función del tipo de actividad y del régimen de ocupación.
Según el horario y el tiempo de ocupación, y el tipo de actividad, variará la localización.
Ejemplo de distribución interior orientada a la eficiencia energética.
Una buena estrategia de diseño energéticamente eficiente permite la implementación de medidas de control pasivo que aseguren un rendimiento energético general óptimo del espacio. A la vez, brinda la oportunidad de utilizar medidas de control activo que permiten aumentar la calidad de vida sin incurrir necesariamente en un incremento del consumo energético.
Diseño ecológico o estrategias de diseño energéticamente eficientes
Nuestra principal fuente de energía es el sol. Para diseñar un espacio o interior sostenible debemos conocer primero los factores que influyen en la captación y transmisión de la energía de la vivienda o inmueble.
Se debe desarrollar una estrategia de diseño que sea energéticamente eficiente, que tenga en cuenta los siguientes parámetros:
- Trayectoria solar
- Radiación directa, difusa y reflejada
- Formas de transmisión de calor
- Capacidad calorífica e inercia térmica
- Fenómenos convectivos naturales
- Calor de vaporización
- Efecto climático del suelo
- Confort térmico
- Clima y ubicación
- Forma y orientación
- Captación solar pasiva
- Aislamiento y masa térmica
- Ventilación
- Aprovechamiento climático del suelo
- Espacios tapón
- Sistemas evaporativos de refrigeración
Sistemas de control pasivos
Todo diseño sostenible deberá incluir soluciones basadas en métodos de control pasivo para mantener los consumos energéticos al mínimo. Dentro de las soluciones pasivas se debe tener en cuenta lo siguiente.
Aplicación de ventilación natural y masa térmica en el diseño interior.
-
La ventilación natural, utilizada en combinación con el aislamiento, la masa térmica y las protecciones solares, puede reducir o eliminar la necesidad del aire acondicionado en los espacios interiores. Los ambientes interiores deben ser diseñados para facilitar una ventilación natural efectiva y una buena circulación del aire.
-
Los ambientes interiores deben organizarse de forma que se tenga acceso a una mejor iluminación natural por medio de atrios, patios interiores y pozos de iluminación, preferiblemente abiertos al techo. El efecto de la iluminación natural depende de las proporciones del espacio interior y del número, tamaño, ubicación y tipo de aberturas por donde entra la luz natural.
-
Los colores claros y brillantes de los acabados interiores reflejan mejor la luz que los oscuros y mates, y mejoran su distribución en el espacio. Los colores de los techos y paredes tienen una mayor influencia en la distribución de la luz que los del piso. El porcentaje de reflectividad en colores claros casi duplica al de los oscuros, permitiendo ahorrar hasta un 15% aproximado de la energía consumida por sistemas de iluminación artificial.
-
La implementación de infraestructura verde es muy beneficiosa para regular la temperatura y la humedad relativa del aire tanto en el espacio exterior como interior. Su inclusión de forma integrada en la estrategia de diseño eficiente aporta múltiples beneficios: modifica el microclima del edificio, ahorra energía, retiene y redirige el agua de lluvia, limpia y refresca el aire, captura CO₂, estimula la biodiversidad, absorbe radiación electromagnética y, según el diseño, puede reducir el nivel de ruido.
Mobiliario, equipos de oficina y electrodomésticos
El adecuado diseño de los ambientes y de sus instalaciones, y la dotación de mobiliario y equipos adecuados, puede reducir la demanda de energía eléctrica en el hogar y en la oficina, lo cual redunda en niveles apropiados de calidad de vida.
Distribución del mobiliario aprovechando la luz natural a través de cerramientos translúcidos.
Las paredes interiores y la distribución del mobiliario deben aprovechar las entradas de luz natural a través de ventanas y/o de cerramientos translúcidos. En la fase de anteproyecto, es vital planificar adecuadamente los requerimientos de instalaciones y equipos, y su ubicación para un mejor aprovechamiento de la energía.
Todo lo descrito anteriormente se puede complementar empleando sistemas de control activo para hacer un uso eficiente de los recursos disponibles y reducir aún más el consumo de energía de nuestros espacios, así como los costes derivados por operaciones de mantenimiento.
Sistemas de control activo
Este tipo de sistemas se ve representado por una serie de dispositivos: sensores, detectores, controladores y actuadores. El diseño de dicho sistema debe tenerse en cuenta desde las etapas de conceptualización del espacio, para lograr integrar todos los subsistemas (eléctrico, sanitario, mecánico, seguridad, entre otros) que operarán dentro de la instalación.
Integración de subsistemas bajo un protocolo de control estándar (KNX, BACnet, LonWorks o IP).
La etapa de integración es la más importante: una vez definidas las características asociadas a cada sistema, es posible emplear un mismo protocolo de control estándar (LonWorks, KNX, BACnet o IP) para controlar y monitorizar todo bajo un único sistema.
Esto evita un problema muy común en la actualidad: la fragmentación o islas de monitorización (un sistema para la iluminación, otro para climatización, otro para el sistema de bombeo y así sucesivamente), lo cual dificulta las operaciones diarias del personal de mantenimiento.
Emplear sistemas de control activo puede ayudar a disminuir el consumo de iluminación y climatización hasta en un 45%. Alarga la vida útil de los dispositivos controlados (bombas, máquinas de clima, luminarias, entre otros) en promedio un 30%. Además, se reduce el personal necesario para labores de mantenimiento y se habilita el mantenimiento predictivo.
Desde hace mucho tiempo existen los conceptos de sostenibilidad y uso eficiente de los recursos. Sin embargo, hace falta que las personas relacionadas con el sector de la construcción —promotores, desarrolladores, arquitectos, proyectistas— sean quienes lleven la batuta e incluyan realmente estos conceptos en sus diseños, para que dejen de ser algo pasajero y se conviertan en un estándar para la construcción.