Eficiencia energética en nuevas construcciones
29 febrero 2016 por Carlos Dobobuto
¿Obligación del gobierno o responsabilidad de la empresa privada?
Las nuevas construcciones que se diseñan o se edifican deben ser adaptadas a la realidad mundial, donde el planeta está exigiendo protección. El daño que se le está haciendo a la casa de todos no es falso, el cambio climático es totalmente notable y es lamentable que no se tomen acciones para ayudar a disminuir la aceleración de estos cambios.
La responsabilidad no es solo del gobierno; es hora de dejar de ver a los entes gubernamentales como el genio de la lámpara que debe llegar a resolver los problemas nacionales e internacionales. La responsabilidad es de todos, desde el uso de los recursos en el hogar hasta el uso de los recursos en las grandes edificaciones como centros comerciales, torres de oficinas, grandes cadenas hoteleras, grandes plantas industriales, entre otros.
Es lamentable conversar con propietarios de constructoras o con inversionistas de proyectos de construcción de edificaciones que consideran que el uso de modelos de trabajo que buscan la máxima eficiencia energética en sus instalaciones es un lujo innecesario. En la gran mayoría de las ocasiones evitan usar procedimientos, definiciones, materiales, productos o equipos que garantizan el uso eficiente de tales recursos, debido a que pueden incrementar los costos de diseño y, por ende, de construcción.
Más lamentable es ver cómo nuevas construcciones no pueden mantener la calidad de servicio de sus instalaciones por no tener herramientas que permitan cubrir, aunque sea una parte, sus propias necesidades.
Actualmente en nuestro país, Venezuela, se está viviendo una época de crisis energética que puede ser atribuida a distintos motivos, pero sin duda alguna el gran causante de toda esta crisis es la larga sequía producida por el fenómeno natural que se está presentando con mayor fuerza gracias al calentamiento global.
El gobierno nacional se ha visto obligado a tomar medidas extremas que han creado una gran controversia: tener que suspender actividades por falta de energía afecta no solo la calidad de vida de los ciudadanos, sino también la producción económica de múltiples organizaciones. La gran mayoría culpa al gobierno nacional y, aunque esto tiene su parte de verdad, no se puede dejar de lado la gran responsabilidad que tenemos sobre lo que está ocurriendo.
Es hora de aprovechar todo el potencial que tiene nuestro país y dejar de ser unas "sanguijuelas energéticas y derrochadores de recursos".
Políticas energéticas en nuevas construcciones
Aunque no toda la responsabilidad cae en los entes gubernamentales, las regulaciones y la planificación de estado sí juegan un papel muy importante. Las exigencias o recomendaciones deben estar diseñadas para concientizar a la ciudadanía y para obligar a la empresa privada a que, en las nuevas construcciones, se considere producir una parte de la energía que consumen. Se debe evitar que esta energía sea producida por quema directa de combustible, ya que esto emite una importante cantidad de dióxido de carbono que acelera el problema.
Además, se debe contemplar la construcción de la infraestructura que garantice el uso eficiente de los recursos suministrados desde las redes de distribución públicas.
Infraestructura energética eficiente en una edificación moderna.
Las políticas que obliguen al cumplimiento de normativas para nuevas obras deben ser incentivadas mediante el otorgamiento de beneficios que motiven a los constructores a realizar sus proyectos considerando las mejores prácticas energéticas. Estos incentivos no necesariamente tienen que ser subsidios, pero sí podrían ser créditos, reconocimientos públicos, disminución de impuestos, entre otros.
La intención fundamental es que el desarrollo de legislaciones e incentivos vaya de la mano, buscando en todo momento que la operación de estos nuevos edificios no esté obligada a depender en un 100% de los servicios públicos.
La formación de los estudiantes, trabajadores y empresarios es vital para lograr la concientización de toda la ciudadanía. Dentro de las escuelas, institutos y universidades se deben desarrollar asignaturas que permitan contar con profesionales conscientes de las causas y consecuencias del cambio climático.
Finalmente, se debe mantener una evaluación constante de las medidas tomadas desde los organismos nacionales. Por ello es importante que dentro de estas exigencias se incluya la necesidad de identificar el consumo general de los recursos en una instalación y cómo se distribuyen a lo largo de la misma; con ello se podrá conocer de manera constante el comportamiento de las edificaciones tanto públicas como privadas.
Primeros pasos
El camino hacia edificaciones energéticamente eficientes comienza con decisiones de diseño.
Todo apunta a que el primer paso para lograr ciudades que realicen el uso eficiente de los recursos debe ser dado por los entes gubernamentales; no obstante, es responsabilidad de todos. La realidad nacional nos está mostrando un camino a seguir, en el cual se observa la necesidad de contar con sistemas que garanticen la producción de la energía necesaria para mantener operativas las edificaciones, aunque sea por un periodo de tiempo determinado.
Aunque todos sabemos que las medidas extremas tomadas desde el gobierno central son temporales, se debe saber leer el escenario energético al que nos estamos enfrentando. "Lamentablemente", la energía en un país como el nuestro es muy económica gracias a que es subsidiada.
Tarde o temprano, las condiciones en las que se suministra energía desde el estado a los usuarios finales deben ser ajustadas, ya sea por medio de la creación de normativas específicas para los grandes consumidores o por medio del incremento sustancial del costo de la energía. En ambos escenarios se resalta la necesidad de adaptar nuestros diseños y construcciones a la realidad que se vislumbra.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, se destaca la obligación de que las nuevas obras que se diseñen o construyan en el país cuenten con la infraestructura necesaria para poder producir parte o toda la energía que consumirán, manteniendo en todo momento el uso racional de la misma a lo largo de la instalación. Sin duda alguna, para crear tal infraestructura es necesario realizar un diseño de ingeniería que involucre soluciones de producción de energía y control de su consumo a lo largo de las distintas áreas y subsistemas.
Adaptando nuestros diseños y construcciones
El diseño de soluciones de energía alternativa es el gran protagonista de las nuevas edificaciones.
El diseño de la solución de energía alternativa y red de control de consumos está llamado a ser el nuevo gran protagonista de las edificaciones que se diseñen o construyan. Este actor principal debe trabajar coordinadamente con todos los especialistas que conviven en un proyecto, con la responsabilidad de realizar las definiciones y recomendaciones que deben considerar los demás actores en su desempeño natural. En otras palabras, el diseñador de este tipo de soluciones debe funcionar como un director de orquesta que dicte los lineamientos tecnológicos que permitan lograr la máxima eficiencia a lo largo de la instalación.
Para las soluciones de producción de energía alternativa se debe considerar el uso de tecnologías que eviten al máximo la emisión de dióxido de carbono (CO2). Aunque se recomiende no incluir las tradicionales plantas eléctricas (producción de energía por quema de combustibles fósiles), contar con una de ellas podrá ser de mucha utilidad para garantizar la operatividad en momentos específicos.
Se recomienda diseñar con base en la producción de energías limpias, tales como paneles solares para consumo directo, energía eólica de baja y media potencia, y el uso de calderas de biomasa. Veamos un ejemplo: supongamos que se posee un gran centro comercial en cualquier estado de Venezuela. Muy probablemente esta edificación requiere mantener la iluminación o climatización encendida durante todo el día.
A fin de aprovechar el potencial solar, se podrán colocar en el techo del centro comercial paneles solares que permitan la alimentación directa de la iluminación interna y hasta parte de la climatización a lo largo del día. Ya durante las horas de puesta del sol, se aprovecha el potencial eólico de la región mediante la colocación de turbinas de mediana potencia, generando con ello parte de la energía necesaria para mantener la operatividad del centro comercial.
Para terminar de cubrir la demanda de este gran consumidor de energía, se podrá consumir energía directamente de la red eléctrica, generarla por medio de calderas de biomasa, o en el peor de los casos recurrir a las tradicionales plantas eléctricas. Con este tipo de solución se evita que la operatividad dependa en un 100% del sistema de distribución eléctrico nacional, garantizándole al estado que la solicitud de energía proveniente de estas instalaciones se realiza solo para cubrir parte de la gran demanda.
Esquema de integración de fuentes de energía alternativa y control de consumo en un edificio comercial.
En lo que respecta a soluciones de control del consumo energético a lo largo de una instalación, son múltiples las opciones. Las más tradicionales se enfocan en la selección de dispositivos de bajo consumo energético, tales como iluminación LED, climatización eficiente por medio de sistemas basados en chillers, UMA y UTA, y la colocación de bombas y motores activados mediante variadores de frecuencia.
Las más sofisticadas se basan en el uso de redes de automatización y control que integran cada uno de los elementos ubicados a lo largo de una instalación. Desde este tipo de redes de inmótica (tecnologías de automatización orientadas a los edificios terciarios), se realiza la gestión adecuada del uso de los elementos controlados, permitiendo que los operadores configuren estrategias de control y evalúen el comportamiento de la edificación en todo momento.
El uso de ambas soluciones —producción de energía y control de su consumo— en conjunto con las consideraciones arquitectónicas recomendadas en el diseño de proyectos específicos, tales como orientación del edificio, materiales para la construcción de las áreas internas y la envolvente, sistemas de free cooling, aprovechamiento de la luz natural e incluso el paisajismo, permitirá lograr la tan ansiada eficiencia en el uso de los recursos y de los costosos equipos que deben ser adquiridos para garantizar la operatividad de las obras que se construyen.
El futuro
Las construcciones sostenibles son el camino hacia un futuro energéticamente responsable.
Aunque veamos el calentamiento global como algo que preocupa solo a los países desarrollados, no podemos darle la espalda a nuestra casa, el planeta Tierra. Por ello, poco a poco tenemos que ir cumpliendo los lineamientos y acuerdos internacionales, donde se especifica la gran necesidad de disminuir las emisiones de dióxido de carbono.
No se puede justificar, bajo ninguna excusa, que en la construcción de un edificio corporativo de alto lujo, un gran centro comercial, un hotel de 5 estrellas, un edificio residencial o una urbanización con viviendas de alto nivel, no se considere el uso eficiente de los recursos y el aprovechamiento de la naturaleza para la producción de energía de autoconsumo. Es hora de dejar de quejarnos y empezar a poner nuestro grano de arena en la construcción de la nación que realmente decimos merecer.
"El ejemplo empieza por casa": esto aplica tanto para los entes gubernamentales, quienes derrochan energía constantemente en nuestras ciudades, como para las poderosas constructoras privadas, quienes están acostumbradas a que "papá gobierno" suministre todos los recursos necesarios para garantizar la operatividad de sus millonarias instalaciones.