Sector público y privado, todos somos culpables: ciudades sostenibles e inteligentes
3 marzo 2021 por Carlos Dobobuto
Hoy en día creemos que no somos culpables de nada, sino víctimas. Pensamos que todos los males de nuestras ciudades son consecuencia de los responsables de otro sector, pero lamentablemente, después de haber estado desarrollando proyectos de diseño, construcción y operación de infraestructuras desde España hacia nuestra región, América Latina, y desde Venezuela para por lo menos tres distintos países de nuestra región, me atrevo a dejar por acá una opinión que espero pueda mover un poco la rutinaria y obsoleta forma de actuar de la gran mayoría de los promotores, constructores y gobernantes.
Estos actores, en muchas ocasiones, se venden como comprometidos con el cambio —entendiendo por cambio no solo el tan desarrollado y frustrante tema político, sino temas mucho más importantes como el cultural, ético, económico y técnico—. Sin embargo, cuando tienen la oportunidad de demostrarlo con sus acciones, simplemente demuestran que ese compromiso con hacer las cosas de forma distinta no es más que una necesidad que se le demanda al otro sector: el público dice que es culpa del privado, y el privado dice que es culpa del sector público. Todo mientras el gran perdedor es la transparencia, la cultura, el respeto a la ciudadanía y, especialmente, el futuro, que cada vez se ve más comprometido.
Siempre existen oportunidades
Poseer reglas del juego claras es realmente importante, y sin duda la responsabilidad de los gobernantes —rojos, verdes, azules, blancos o amarillos— es importante. Sin embargo, considero que esta oportunidad, donde usted se toma cinco minutos para leer esta publicación, no se puede perder en conocer más de lo mismo.
Por el contrario, utilicemos el tiempo en proponer un camino que deberíamos tomar, sea cual sea el escenario político. Hace un tiempo, un amigo comentaba que hasta durante una guerra las actividades económicas, productivas y sociales deben desarrollarse, lo cual es totalmente cierto.
Estamos obligados a continuar la actividad económica, pero recordemos que cada proyecto es una oportunidad de hacerlo distinto, de hacerlo mejor: oportunidades únicas en la vida para atreverse a incentivar los cambios que tanto le demandamos a la otra parte.
La rentabilidad en la construcción como gran objetivo
El diseño, construcción y operación de infraestructura es una actividad económica que, como todos los negocios, debe generar beneficios económicos atractivos y mejorar la calidad de vida de los clientes —propietarios y usuarios— sin comprometer los recursos que se poseen en la ciudad para todos.
En otras palabras, la construcción es un negocio que debe generar beneficios económicos, sociales y ambientales. Aunque la mayoría de los promotores y constructores están convencidos de los dos primeros, el tercero —los beneficios ambientales— no es algo que le importe realmente a la mayoría.
No podemos seguir construyendo infraestructuras sin importar que se contaminen los vertederos, afluentes y hasta las calles de nuestras ciudades. Es necesario que ante cada nueva actividad de construcción nos ocupemos en definir medidas y estrategias para maximizar la rentabilidad económica, los beneficios sociales y el respeto medioambiental.
Aunque cualquier actor del sector de la construcción tiene clara la necesidad de ser rentable, pocos conocen que la sostenibilidad es el camino obligatorio que se debe tomar. La gran mayoría ve a la sostenibilidad como un concepto que promueven los "come flor" del sector, que lo único que quieren es un mundo lleno de productos "verdes" sin importar los costos ni cuidar los intereses de los promotores y/o constructores.
Es oportuno indicar que la sostenibilidad se refiere, por definición, a la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social.
Como podemos ver, se trata del beneficio económico, social y del planeta. Desde este momento, recordemos siempre que la sostenibilidad se relaciona directamente con las personas (people), lo económico (profit) y el planeta (planet): una gran regla nemotécnica para explicar esta forma de vida.
La sostenibilidad es el camino que obligatoriamente debemos tomar; estamos en el momento justo de asumir el compromiso. Es una forma de vida donde la tecnología juega un papel fundamental y donde tomar decisiones con base en el análisis del ciclo de vida es necesario.
No podemos seguir derrochando el presupuesto de una obra en problemas comunes, como ejecutar costosos proyectos de alumbrado público con productos económicos y sin tecnología que ayude en las labores de mantenimiento del servicio. Este es un ejemplo del sector público.
Si miramos el sector privado, podemos encontrar ejemplos como el desarrollo de lujosos edificios donde no se cuida la eficiencia energética, donde normalmente se sobredimensionan los sistemas —especialmente los de climatización— y donde se garantiza la continuidad operativa por medio de costosas plantas eléctricas que requieren combustibles cada vez más costosos y difíciles de encontrar.
El escenario actual junto a la realidad regional nos lleva a la necesidad inmediata de iniciar el camino hacia el desarrollo de ciudades realmente sostenibles e inteligentes, donde el gran objetivo sea siempre la calidad de vida de los ciudadanos.
El camino hacia ciudades sostenibles e inteligentes requiere compromiso de todos los actores.
Primeros pasos en el sector privado
La educación siempre será el paso más importante para lograr el diseño, construcción y operación de infraestructuras donde la sostenibilidad sea el gran objetivo y la tecnología una de las herramientas más importantes. No obstante, con la intención de suministrar recomendaciones básicas, nos atrevemos a indicar las siguientes acciones para el promotor/constructor privado:
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Solicitar que el contratista general diseñe e implemente un plan de prevención o disminución del impacto de la actividad de construcción, considerando los lineamientos de la Construction General Permit (CGP) de la Environmental Protection Agency (EPA) de 2012. Esta actividad es necesaria desde la demolición y preparación del terreno hasta la culminación de la obra. Es importante documentar todo el proceso e incentivar la economía circular por medio de la gestión de desechos y residuos.
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Solicitar al contratista general el diseño y ejecución de un plan de manejo de la calidad del aire interior, junto al respeto de la normativa local de seguridad industrial. Se recomienda considerar las directrices del capítulo 3 de las IAQ Guidelines for Occupied Buildings Under Construction, 2.ª edición, 2007, ANSI/SMACNA 008-2008 de la Sheet Metal and Air Conditioning National Contractors Association (SMACNA).
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Requerir del contratista general y el estudio de arquitectura el diseño de infraestructura que permita al agua de lluvia permear el terreno, reduciendo el volumen de la escorrentía y mejorando la calidad del agua. La meta es replicar la hidrología y el balance hídrico natural del sitio.
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Solicitar al estudio de arquitectura que se considere el uso de materiales en la envolvente donde el factor U (Thermal Transmittance) y el SHGC (Solar Heat Gain Coefficient) sean mejores a los establecidos en la ANSI/ASHRAE/IES Standard 90.1–2010 o superior, respetando idealmente también la relación de ventanas y paredes establecida en dicha norma.
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Documentar la exigencia a los proyectistas de climatización, iluminación, energía y sistemas de control para proyectar con base en la ANSI/ASHRAE/IES Standard 90.1-2010 o superior.
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Requerir al proyectista del sistema de climatización que su diseño esté alineado con la ASHRAE 90.1-2010, el sistema de ventilación con la ANSI/ASHRAE/IES Standard 62.1-2010 y que las condiciones de confort se establezcan con base en la ANSI/ASHRAE/IES Standard 55–2010, Thermal Comfort Conditions for Human Occupancy.
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Solicitar que el paisajismo del proyecto utilice plantas de la zona, siendo ideal que no se requiera un sistema de riego y que las plantas puedan vivir con el agua de lluvia natural de la zona.
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Requerir del proyectista del sistema sanitario que proyecte con la meta de disminuir la dependencia del suministro público de agua, estableciendo estrategias donde se aproveche el agua de lluvia, el nivel freático y, de ser posible, la recuperación de aguas grises para uso en los WC. La eficiencia en las piezas sanitarias debe ser un lineamiento claro a lo largo de todo el proyecto.
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Incentivar el uso de energía renovable, por lo menos para el consumo directo, planteando la meta de producir al menos el 1 % —siendo ideal el 10 %— del total de energía que requerirá la infraestructura.
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Solicitar al arquitecto la asignación de espacios y la creación de una estrategia donde se incentive el reciclaje en la infraestructura que se diseñe.
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Solicitar al gerente de la obra que se implemente una metodología de trabajo integrativa, que incluya a todos los actores del equipo del proyecto —incluyendo al propietario—, a fin de que el diseño cumpla con las metas planteadas y el presupuesto asignado para cada especialidad. Es vital la transparencia y que el equipo conozca los límites presupuestarios de la obra.
Primeros pasos en el sector público
El gran problema en toda institución pública es el presupuesto. Normalmente una alcaldía, ministerio o gobernación indicará que no tiene recursos para desarrollar proyectos y menos para incentivar ciudades inteligentes y sostenibles, especialmente cuando los servidores públicos están tan mal pagados como ocurre hoy.
No obstante, es importante que todo líder de este tipo de instituciones asigne a un responsable único de su equipo para promover la sostenibilidad y el uso de tecnología en la ciudad. El primer paso es sin duda la educación de los colaboradores. Con la intención de proporcionar recomendaciones concretas, nos atrevemos a indicar las siguientes:
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Creación de una coordinación, división o unidad responsable de la promoción de la sostenibilidad y el uso de tecnología en las obras que se diseñan, construyen y operan en la ciudad.
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La persona y/o equipo del sector público debe sumar al sector privado en el compromiso con este objetivo, creando incentivos económicos, reconocimientos y facilidades a las empresas que se comprometan a desarrollar proyectos donde la sostenibilidad y la innovación sean el gran objetivo. Ejemplos importantes se pueden encontrar en Colombia, Perú, El Salvador, Costa Rica y Chile, entre otros.
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Definir compromisos mínimos de sostenibilidad en temas como el agua, la energía, la gestión de residuos y desechos, la calidad del aire interior y la tecnología en las infraestructuras bajo la competencia de la organización pública. Ejemplos importantes se pueden encontrar en los países de la región que forman parte del World Green Building Council.
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Definir e incentivar el desarrollo de proyectos bajo el esquema de alianzas público-privadas, con las cuales se puedan ejecutar obras para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, cubriendo las necesidades de las ciudades y dando oportunidades a los privados, respetando en todo momento la propiedad privada y los compromisos adquiridos entre las partes.
La colaboración entre sectores es clave para construir ciudades más sostenibles.
Conclusiones
Desarrollar proyectos de diseño, construcción y operación de infraestructuras sin definir metas claras en temas de sostenibilidad y tecnología es remar contra la corriente. No podemos seguir el modelo tradicional de operación de nuestras ciudades.
Es hora de dar el paso hacia un nuevo esquema de trabajo donde la producción de hoy no comprometa los recursos de las futuras generaciones. La pandemia nos ha demostrado la gran importancia de nuestros espacios y, especialmente, la necesidad de contar con servicios públicos de calidad.
Hoy más que nunca es necesario pensar fuera de la caja y dar pasos hacia lo que es inevitable. No se posterga lo inevitable, dice un gran amigo de la vida, y es totalmente cierto.
El cambio es responsabilidad de todos y no solo de un mesías que desde el gobierno obligue a tomar las acciones en las que todos sabemos que debemos comprometernos.
Aplaudimos iniciativas que hoy hacen vida en nuestro país con el compromiso de incentivar las ciudades sostenibles e inteligentes, por ejemplo: el BIM Fórum Venezuela, la Dirección de Innovación, Tecnología y Construcción Sustentables de la Cámara Venezolana de la Construcción, las cámaras de comercio e industria de varios países que hacen vida en Venezuela y, en especial, el Consejo Venezolano de Construcción Sostenible, organización que acaba de sumarse al World Green Building Council.
Ing. Carlos Dobobuto cdobobuto@innotica.net linkedin.com/in/carlosdobobuto-innotica